El dolor crónico musculoesquelético es una de las principales causas de discapacidad en la población general y puede derivar en deterioro funcional, afectación psicológica y reducción de la calidad de vida. Su abordaje requiere una combinación de estrategias farmacológicas, intervencionistas y rehabilitadoras, diseñadas en función del paciente y su cuadro clínico.
Fisiopatología del dolor crónico musculoesquelético
El dolor musculoesquelético crónico puede dividirse en tres mecanismos fisiopatológicos principales:
- Dolor nociceptivo: Resultado de la activación de nociceptores periféricos por inflamación o daño tisular.
- Dolor neuropático: Consecuencia de una lesión o disfunción del sistema nervioso somatosensorial.
- Dolor nociplástico: Presente en condiciones como la fibromialgia, sin una lesión identificable, con alteración en el procesamiento del dolor.
Evaluación clínica y diagnóstico funcional
El diagnóstico del dolor crónico musculoesquelético requiere un enfoque integral, incluyendo:
- Escalas de evaluación del dolor: EVA, DN4, McGill Pain Questionnaire.
- Pruebas de imagen: RMN, ecografía musculoesquelética, electromiografía para evaluar el componente neuropático.
- Evaluación funcional: Índice de discapacidad de Oswestry, escala SF-36, pruebas de fuerza y movilidad.
Estrategias de intervención en la rehabilitación del dolor crónico
1. Terapia farmacológica optimizada
- AINEs y analgésicos: Primera línea para el control del dolor nociceptivo.
- Neuromoduladores: Gabapentinoides y antidepresivos tricíclicos en dolor neuropático.
- Opioides débiles: Para casos seleccionados con estricta supervisión médica.
2. Técnicas intervencionistas en rehabilitación
- Infiltraciones de corticoides y anestésicos locales: Para control de dolor articular y miofascial.
- Radiofrecuencia: Denervación de articulaciones facetarias y bloqueos nerviosos.
- Neuromodulación periférica: Estimulación eléctrica para modulación del dolor.
3. Terapia física avanzada
- Ejercicio terapéutico personalizado: Adaptado a la patología y condición del paciente.
- Terapia manual: Movilización articular y técnicas de facilitación neuromuscular.
- Ondas de choque focales: Aplicación en tendinopatías y puntos gatillo miofasciales.
4. Enfoque biopsicosocial y rehabilitación integral
- Psicoterapia cognitivo-conductual: Reducción de catastrofismo y sensibilización central.
- Técnicas de mindfulness y relajación: Regulación de la percepción del dolor.
- Educación en neurociencia del dolor: Mejora la adherencia al tratamiento y reduce la discapacidad percibida.
Conclusión
El tratamiento del dolor crónico musculoesquelético requiere una visión integradora, combinando enfoques farmacológicos, intervencionistas, físicos y psicológicos. La personalización del tratamiento y la colaboración entre médicos rehabilitadores, fisioterapeutas y otros especialistas son fundamentales para optimizar los resultados y mejorar la calidad de vida del paciente.
